Sofia Coppola: “Mi padre no es tan extravagante como el personaje de Bill Murray”

On the Rocks Sofia Coppola

Sofia Coppola dirige su película número siete. Un reencuentro con Bill Murray y la primera vez que rueda en Nueva York la aventura más ligera de su carrera. On the Rocks es una aventura, una screwball comedy actualizada en el siglo XXI, en la que una madre y escritora famosa, Laura (Rashida Jones), está sumida en una crisis vital que la lleva a pensar que su marido (Marlon Wayans) la engaña. Comparte sus miedos con quien cree que mejor podría entenderla, Felix, su mujeriego padre, un marchante de arte millonario (Bill Murray) que, en seguida, le propone espiar al posible adúltero. Y comienzan una persecución por los clubs de Nueva York con los mejores martinis.

Coppola terminó justo a tiempo On the Rocks, su carta de amor a Nueva York, la ciudad en la que nació y en la que vive. Solo unos meses antes de estallar la pandemia había acabado el rodaje en sus calles. El montaje lo terminó cuando estaba ya confinada con todo el clan familiar en el rancho Coppola, el paraíso vitivinícola de su padre en Napa. Ellos fueron los primeros en verla. ¿Qué pensaría el viejo Francis Ford de esta buddy comedy entre padre e hija que se dirige a la generación del director de El Padrino?

¿Cuál fue el punto de arranque de esta película?

Creo que fue una historia que me contó una amiga de cómo espió a su marido con su padre, los dos juntos detrás de unos arbustos. Eso fue el principio, que me llevó a pensar en una buddy comedy entre padre e hija, y pensé en La cena de los acusados. Siempre me han gustado ese tipo de historias, pero quería explorar las diferencias, mirando a nuestros padres, a nosotras, nuestras relaciones, cómo cambian. Yo estaba en un momento de mi vida con niñas pequeñas, empezando a ser madre. Y así empecé a escribir, mirando a mi alrededor y viendo cómo influyen esas relaciones.

Sofia Coppola

Es la primera película que ruedas en Nueva York, la ciudad en la que vives y que en solo unos meses ha cambiado tanto. Nunca habrías imaginado que se estrenaría en ese momento.

Cuando la proyectaron durante el New York Film Festival en el autocine era la primera vez que yo la veía después de todo lo que está pasando y me emocioné mucho. Espero que aunque no podamos viajar o no podamos comer en restaurantes como lo hacíamos, o quizá por eso, la película sea disfrutable en este momento hogareño en el que estamos. Llevo viviendo en Nueva York los últimos diez años y quería, por fin, capturar la ciudad que estaba viviendo, pero también mis recuerdos románticos infantiles visitando todos esos sitios clásicos de Uptown. Como en Tootsie cuando van al Russian Tea Room, o el Hotel Carlyle que hemos visto en tantas películas. Y por supuesto hay tantas películas situadas en Nueva York, fue uno de los grandes retos para mí: ¿cómo capturo mi versión de la ciudad, que sea mi visión personal de la ciudad sin perder ese Nueva York clásico que a todos nos gusta?

Mucha crítica la ha comparado con Woody Allen. ¿Es bueno o malo?

Si creces viendo películas, es imposible no asociar Nueva York a las películas de Woody Allen, quieras o no están en tu subconsciente. Cuando pensaba en cómo hago mi versión de Nueva York, pensé en todas las películas que había visto creciendo, pero con el director de fotografía, Philippe Le Sourd, francés que vive en Nueva York, y con quien había trabajado en La seducción, hablamos mucho sobre cómo mostrar nuestra propia ciudad y mostrar ese viejo Nueva York del que el personaje de Felix (Bill Murray) forma parte y que está desapareciendo de alguna forma, pero con el que aún queremos conectar.

Rashida Jones Bill Murray On the Rocks

Has dicho que esta es tu película más personal, ¿es más fácil o más complicado cuando estás tirando de tu propia vida?

Creo que cuando escribo un guion original siempre es más personal, me pasó con mis películas previas originales, reflejan lo que estaba pensando sobre mi vida en ese momento y para mí eso siempre es más complicado. Acabo de ver mis notas sobre On the Rocks y he visto que empecé a escribir sobre esta película hace siete años, no me había dado cuenta de que llevaba tanto tiempo dándole vueltas. Entonces mis hijas eran pequeñas, viví una transición, necesité un reajuste sobre cómo ser una persona creativa y encajar este nuevo rol de madre en mi vida, creo que ese fue otro punto de arranque para la película. He estado reflexionando mucho tiempo cómo expresar todo eso que estaba pensando y viviendo, y me alegro de que pudiéramos rodarla y acabarla antes de que todo esto –la pandemia– ocurriera.

Hay mucha incertidumbre en la película, como en este momento que vivimos con la pandemia. ¿La incertidumbre alimenta tu arte?

Es una parte de la vida. Creo que todo tipo de preguntas que te puedas hacer te ayudan a ser creativa, creo que si te sientes completamente cómoda, a gusto, no tienes la motivación de hacer nada, de crear nada. Todo lo incómodo es motivador de alguna forma. Creo que esta situación nos afectará a todos en lo que haremos y cómo lo haremos.

También has dicho que la película estaba inspirada en los consejos que has recibido de tu padre y de sus amigos. ¿Cuál es el mejor y el más raro que te ha dado tu padre?

Recuerdo diferentes momentos de mi vida, en mis 20, por ejemplo, recuerdo estar con mi padre y sus colegas, hablando de relaciones, hombres… Para mí siempre es interesante escuchar su opinión porque siempre es tan diferente de lo que tú o tus amigas pensáis… No puedo acordarme de nada concreto ahora, pero los puntos de vista son tan diferentes, es ese salto generacional, son hombres de otra era, ven las relaciones hombre-mujer de otra manera. Intentaba capturar eso. Y la diversión de escapar en el mundo de Felix por un tiempo para el personaje de Laura.

Rashida Jones Bill Murray On the Rocks

Pero ese padre extravagante, esa idea de que te avergüence tu padre… ¿también sale de experiencia propia?

[Se ríe] Mi padre no es tan extravagante como el personaje de Bill Murray, pero Rashida y yo hablamos mucho de eso, porque por supuesto nuestros padres [el padre de Rashida Jones es Quincy Jones] son bigger than life. Estoy familiarizada con tener un padre de gran personalidad, pero no es un personaje tan grande como Felix.

Y Laura solo se va con Felix en un momento de inseguridad, de debilidad.

Yo también estaba en un momento muy vulnerable de mi vida cuando empecé a escribir On the Rocks, hablando con amigas, amigas que también son artistas y madres, hay una crisis de identidad, pasas a ser madre, además de esposa, de persona creativa. Pensé que toda la historia solo funcionaría si ella está en un estado vulnerable, por eso se lanza a esa aventura.

En ese sentido, ¿te ayudó la película a reconectar contigo misma, a volver a encontrarte a través del trabajo?

Sí, así lo creo, creo que trabajar en un proyecto en el que te involucras tanto personalmente te ayuda a averiguar cosas sobre ti. Creo que cuando empecé el rodaje, ya había pasado del todo esa transición porque mis hijas son más mayores y todo es un poco más fácil, y la crisis la viví más mientras escribía la película o pensaba sobre ella, pero por eso me ayudó a pasarla. Ahora trabajo más, he encontrado de nuevo mi camino en el trabajo, quizá no soy completamente yo como era antes de ser madre, pero tengo mi dinámica… Con mi grupo de amigas artistas hablamos mucho de esto, de cómo encontrar el equilibrio entre una vida familiar y una vida creativa.

Laura va a cumplir 40 años en la película y lo vive con sentimientos encontrados, tú cumples 50 el año que viene. ¿Qué has aprendido en estos diez años y qué dirías a tu yo de los 40?

Cada vez que pasas de década te paras a pensar, a mirar atrás… Pero no tengo aún una respuesta clara, no sé qué he aprendido en esta década. Según vives y trabajas, lo vas descubriendo. Todas mis amigas en los 50 dicen lo mismo, que son felices porque pueden hacer lo que quieran. No sé, supongo que según vas creciendo confías más en tus instintos, desaparecen ciertas preocupaciones…

On the Rocks

¿Tienes más seguridad en ti misma?

No sé si es seguridad… Creo que cada año aprendes más sobre lo que te gusta, lo que eres, tus instintos.

Todos los detalles que se ven por detrás, la forma en la que muestras el estilo de vida, la bolsa de Strand que lleva Laura al hombro, la pegatina de “Bernie 2016” en la puerta… Es algo muy característico de tus películas, cómo vistes el mundo de tus personajes.

Me encanta trabajar con mi equipo en eso. Con Anne Rosss, la directora de arte llevo trabajando desde Lost in Translation; con Stacey Battat, la diseñadora de vestuario, desde Somewhere, hablamos mucho, lo pensamos mucho todo, porque me gusta que puedas conocer a los personajes muy rápido, todos estos pequeños detalles que mencionas los identifican, te sitúan en unos minutos: la ropa, por ejemplo, esas camisetas que lleva Laura en casa y la colocan en una época en la que ella creía ser más cool… Son pequeñas pistas sobre quiénes son en un momento determinado y que cuentan mucho.

Bill Murray hace que todo parezca muy fácil, ¿cómo es dirigirlo? ¿Ha sido diferente después de Lost in Translation?

Le conozco más ahora, somos amigos desde entonces, pero siempre es divertido ver por dónde puede salir, tienen tanta imaginación, tanto corazón y es muy interesante ver por dónde va a salir en cada momento. Pequeños momentos que se va inventando como cuando entra en el restaurante y no solo huele las flores, las abraza casi. Hace las cosas a su manera muy particular. Siempre trae su magia, su sinceridad y humor de una forma única. Es siempre divertido, una sorpresa. Me ayuda a traer ese personaje a la vida y la conexión con Rashida Jones fue instantánea desde que trabajamos en A Very Murray Christmas, tenían una química obvia, se admiraban el uno al otro. Para On the Rocks ensayamos un poco, y fue donde salió lo del silbido, que ella no puede silbar desde que es madre, me pareció una bonita metáfora para el viaje de ella de encontrarse a sí misma.

On the Rocks

Mia Hansen-Love me decía hace unos años que creía que a veces le costaba más sacar adelante sus películas no porque ella fuera mujer sino porque son historias de sensibilidad femenina. ¿Crees que ha sido tu caso?

No lo sé… Creo que ha cambiado mucho desde que yo empecé hace 20 años, creo que hay más opciones abiertas ahora mismo, hay más historias con mujeres en el centro, creo que hay historias más diversas, distintos puntos de vista y ya no es tan difícil.

Uno de esos cambios fue hace tres años cuando te convertiste en la primera mujer en ganar en solitario el premio a Mejor dirección en Cannes por La seducción.

Sí, creo que cada vez hay más mujeres trabajando en el cine, y no solo como directoras, hay más mujeres en otros sectores, y se habla de más mujeres, que eso también es importante. Somos muchas más que hace 20 años, pero creo que aún es un porcentaje muy pequeño en el conjunto de la profesión. Pero no solo mujeres, gente de otras razas, contextos… Creo que cada vez está mejor, pero aún hay mucho que hacer.

Algunos cineastas dicen que una película es una respuesta a la anterior. ¿Es On the Rocks una reacción a La seducción?

Sí, me suele pasar eso. Pero no sé si a La seducción. En este caso, llevo trabajando en esta película tanto tiempo, la he ido haciendo entre proyectos durante los últimos años que no sé si era una reacción. Más bien creo que cada diez años escribo un guion original y es una reacción a lo que he estado pensando en la década anterior, durante ese periodo. Quizá esta es una reacción cultural a la cantidad de series, películas… todo lo que llega y vemos. Siento que el mundo es estresante, tenso… Sentía que el mundo estaba demasiado nervioso y sentía que necesitaba hacer algo que se pudiera disfrutar sin complicaciones, que no supusiera un reto, algo que puedas ver tranquilamente pero que también te hiciera pensar. También tenía ganas de hacer una comedia, esas comedias con las que crecía y que siento que hace mucho que no vemos.

Por eso esta película tiene más diálogo que tus anteriores filmes, ¿lo hiciste conscientemente?

Sí, gracias por darte cuenta. Ese fue uno de los grandes retos para mí. Algo que no había hecho antes. Hablé desde el principio con el gran Buck Henry (El graduado), le pedí consejos sobre el guion y me dijo enseguida que escribiera diálogos por una vez, me soltó ese reto, me costó sentarme y hacerlo. Es agotador, yo siempre había hecho justo lo contrario, quitar diálogos, restar palabras. Para mí esto es casi como una obra de teatro, dos personas hablando durante tanto tiempo. El primer día de rodaje fue la comida entre padre e hija en el Century Club, eran ocho páginas de diálogo. Y, sobre todo, fue más complicado editarlo de lo que esperaba por eso, por los diálogos. Es siempre satisfactorio tener un reto nuevo y ver cómo una escena como esa se sostiene: es mérito de los dos actores. Tiene otra musicalidad, otro ritmo, más parecido al de ciertas comedias, de screwball comedy, pero espero que al mismo tiempo suene natural y contemporáneo. La historia está construida en esos diálogos.

¿On the Rocks podría haber sido una serie?

Nunca lo pensé, esta es la comedia más comedia que he hecho nunca, eso ya era nuevo para mí. Ahora estoy adaptando una novela que será en varios episodios. Pero eso de escribir una serie sin final, no sé, no sabría cómo hacerlo. Aunque estoy abierta a hacer todo tipo de cosas nuevas, es interesante probar distintos tipos de formatos.

¿En qué estado está The Custom of the Country, la novela de Edith Wharton que estás adaptando para una serie?

Estoy aún encontrando mi camino, estoy en las primeras fases de la escritura, pero será una historia de época con mi toque personal… Es pronto para hablar de ella, pero me gusta mucho el personaje protagonista.

Rashida Jones On the Rocks

On the Rocks no se ha estrenado en cines en España, ha ido directo a Apple TV+, estamos en un momento de crisis sin precedentes, con cines cerrados, los directores os lanzáis cada vez más a hacer series. ¿Cómo ves el presente y el futuro de la industria?

Espero que los cines sean aún un lugar cultural donde podamos compartir la experiencia de ver cine, compartir nuestros sentimientos juntos hacia las películas, para mí es una parte muy importante de nuestra cultura. Pero ahora mismo estamos todos en casa, así que me alegro de que On the Rocks se haya estrenado en una plataforma, que la gente pueda verla y siga estando segura, que la gente encuentre la forma de conectar con la película. Yo creo que hay hueco para los dos: para las plataformas y para los cines. Estos últimos meses ha sido genial tener acceso a una biblioteca tan grande de cine online. Y me alegro de que la película esté ahí afuera. Pero espero que subsistan las dos en el futuro: me gusta la accesibilidad del streaming, pero no podría entender que no podamos volver a compartir la experiencia de ir al cine.

Laura es una escritora que está bloqueada y procrastina ordenando y clasificando su despacho. ¿Te has sentido alguna vez bloqueada? ¿Y cómo lo superas, cómo sales del círculo de la procrastinación?

[Se ríe] Creo que todo escritor pasa por eso. Escribir par mí es lo más complicado de hacer una película, sobre todo una historia original, y todos tenemos nuestras técnicas de procrastinación, me encanta hablar de eso con otros amigos escritores [risas]. Me gusta que Laura se dedica a ordenar y poner etiquetas a todo. De hecho, toda esta aventura con su padre es, al final, otra forma de procrastinar, de retrasar el momento de sentarse a escribir, porque se siente atrapada en su vida y eso la bloquea.

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