No tan fieros como los pintan. Divertidas fotos de rodaje de iconos del terror

Dientes afilados, garras amenazadoras, utensilios afilados en mano, un aspecto para echarse atrás y borbotones de sangre. En pantalla provocaron pesadillas, y montones de secuelas. Pero detrás del monstruo está la persona que los encarnó (bueno, no siempre).

Del Tiburón de Spielberg a Jason, de Freddy Krueger a Pennywise, el payaso más terrorífico, tenemos cineastas y actores pillados durante su descanso en el rodaje o en fotos para la posterioridad dándole un aspecto más lúdico y amigable. Esta debería ser una galería de monstruosidades, pero no. Muestran la parte más humana de algunos de nuestros más queridos y aterradores personajes. Y es que ellos también tienen derecho a sus momentos de relax.

Pennywise también es adicto a los móviles

Mucho “aquí flotamos todos”, barquitos de papeles y diversas materializaciones del Mal en estado puro, pero en el fondo a Penywise también le gusta estar guapo. Que le maquillen o peinen mientras viste con un muy poco glamuroso chándal.

Bill Skarsgard interpretó a la criatura maligna surgida de It, la novela de Stephen King, en las dos partes de la adaptación dirigida por Andy Muschietti. Y a pesar de la actitud relajada de la fotografía, en el rodaje se lo tomó muy en serio: “En el set, no fui ni amistoso ni divertido. Intenté mantener una especie de actitud rara acorde con el personaje, al menos mientras estaba completamente maquillado”, relataría el actor.

Frankenstein a la hora del té

Boris Karloff fue un maestro de la caracterización como su genial monstruo de Universal en los años treinta, cuando los estudios Universal dominaba el género de terror y logrando que el público acudiera en masa a los cines. Su influencia a lo largo del tiempo ha sido enorme.

El actor londinense, como buen británico, no perdonaba la costumbre de tomarse el té (o al menos cuando el rodaje se lo permitía), muy puesto y flemático. “Mi padre era un hombre modesto y reservado. No acostumbraba a llevarse el trabajo a casa ni a hablar de los otros actores. No llevaba la vida de una gran estrella. Era más bien como el típico caballero inglés”, explicaría su hija, Sara Karloff.

Freddy Krueger, el amigo enrollado de los jóvenes

Eso de que Freddy viene a por ti o que puede meterse dentro de tus sueños para perseguirte y matarte es una leyenda urbana. La verdad es que era un tipo sociable e inofensivo, o al menos esa es la imagen que da viéndole con su walkman ochentero y rodeado de coleguis.

Robert Englund ya había hecho personajes algo raros, como Willie (el lagarto amigo de  la serie V), pero el de Krueger fue el papelón de su vida. Dejando a parte series, cortos y vídeos, en cine lo ha interpretado en ocho largometrajes. Y si fuera por él, seguiría. “Fue curioso que Pesadilla en Elm Street coincidiera con la irrupción del vídeo, las antiguas películas en VHS o Beta, en los hogares. Esto les dio más difusión con familias enteras alrededor de la televisión. Creo que fue allí cuando empezó el culto a Freddy Krueger”, nos explicó en una entrevista en 20minutos.

La niña Medeiros es un cielo (de hombre)

En pantalla, la Medeiros y sus infectadas criaturas (antes humanas) se lo hizo pasar de miedo a la reportera Ángela Vidal (Manuela Velasco), sobre todo en la escena final de la primera de las películas de ‘[•REC]’. Pero en el camerino, pues tan amigas. Tal vez conscientes de que si la cosa funcionaba habría secuelas, como así fue.

Y lo de “amigas” es un decir porque, como ya todos sabemos, a la niñita en cuestión la encarnó un hombre, Javier Botet. Todo un especialista en meterse en la piel de personajes de pesadilla.Recuerdo en Sitges la primera vez que vi [•REC], que para mucha gente es una de las más terroríficas que he hecho, y a medida que se acercaba el momento final estar excitado. Era una especie de ejercicio grupal. Todo el mundo estaba tan histérico, tan tenso y yo temiendo lo peor porque luego llegaba el momento más terrorífico, pensaba “os vais a cagar”, nos contaba el mismo Botet en una reciente entrevista a Cinemanía/20minutos.

Michael Myers se quita la máscara

Realmente se hace imposible ver al sádico y despiadado Myers sin su rostro oculto, así  que aprovechemos la ocasión. Además, podemos comprobar que la simbiosis entre actor y personaje fue tan estrecha que incluso el intérprete aprovecha una pausa del rodaje para darle de beber a la máscara. Eso sí, nada de alcohol. Solo una refrescante soda, marca Dr. Pepper.

También sirve para derribar otros tópicos, como el de las actuaciones memorables. A Nick Castle, amigo personal de John Carpenter, le bastó con no tener que mostrar una sola expresión de su rostro, en La noche de Halloween de 1978, para inmortalizar su interpretación. Castle también ha hecho carrera como guionista (por ejemplo en Hook de Steven Spielberg) y director (Starfighter, la aventura comienza o Daniel el travieso, entre otras).

El tiburón y Spielberg “no se tragaban”

Por mucha playa y sol, Tiburón fue la culpable de hacer que nos lo pensáramos dos veces antes de meternos en el agua. Pero el enorme escualo surgido del best seller de Peter Benchley no solo provocó terrores y fobias en la pantalla. A Spielberg, por entonces un todavía joven y desconocido director en el que pocos parecían confiar, la manera de cómo representar al bicho le trajo innumerables quebraderos de cabeza.

Descartada la idea de contar con tiburones amaestrados, se intentó con escualos de pega que funcionarían mediante un sistema eléctrico. Pero Spielberg quería rodar en alta mar y la sal  marina los averiaba. Finalmente se optó moverlo mediante un sistema hidráulico, pero mientras terminaban de construir el artefacto, y con la necesidad imperiosa de seguir rodando, el cineasta optó por la que acabaría siendo una de las mejores decisiones de la película: filmar escenas en las que no se viera al bicho en cuestión, dejando que fuera la imaginación del espectador la que trabajase.

Leatherface muestra sus cartas

En 1974, Tobe Hooper logró, con un muy bajo presupuesto, arrancar un montón de escalofríos y crear escuela. En la segunda entrega, de 1986, se pasó de vueltas y se volvió más delirante (y cachondo). La secuela fue denostada en su momento pero con el paso de los años ha ido adquiriendo adeptos.

A esta segunda parte pertenece la instantánea de arriba, con Leatherface (en esta ocasión interpretado por Bill Johnson) jugando a los naipes con la baraja francesa junto a sus otros dos distinguidos hermanos, Cook (Jim Siedow) y Chop Top (Bill Moseley). Y ¡vete a saber qué extraño juego se habrían sacado de la manga!.

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