¿Merece la pena pagar por los presets de Lightroom?

Leía hace algún tiempo esta entrada de FStoppers donde se preguntaban lo que dice el titular; y recordé que una compañera de Trendencias nos pidió ayuda para un artículo sobre por qué todos los intagrammers tienen las fotos con los mismos colores. La cosa, claro está, tiene que ver con los ajustes prestablecidos de Lightroom, esos de los que yo mismo abusé hace algún tiempo.
Os cuento, hace unos cuantos años, cuando aún era periodista especializado en tecnología pero no específicamente en fotografía, cayó en mis manos la primerísima versión de Lightroom, un nuevo software que tuve que analizar para la revista de informática por la que entonces trabajaba. Aquel programa me gustó mucho, aunque aún tardé en empezar a usarlo asíduamente (a pesar de que ya hacía años que era fotógrafo aficionado).

No fue hasta algo después, coincidiendo con mi primer viaje a Nueva York (en el que como podéis imaginar hice muchas fotos), cuando me decidí a ponerme serio con él y aprender a utilizarlo. Fue entonces cuando descubrí de verdad sus posibilidades y me enamoré de los presets. Como suelo decir “era un niño con un juguete nuevo”, y eso se materializó en fotos con unos retoques muy, muy atrevidos, casi imposibles, algunas de las cuales podéis ver adjuntas.

No me avergüenzo de aquellas fotos, porque hacerlas fue divertidísimo, y me ayudó mucho a aprender todo lo que podía hacer con Lightroom, de forma muy sencilla además. Por ejemplo convertir un cielo anodino en uno de color violeta (como en la imagen de abajo) con un simple deslizador. El resultado es totalmente artificial pero muy llamativo visualmente, y como las fotos sólo eran para mí…

El caso es que a partir de ese “trabajo” (que me llevó muchísimas horas de mi tiempo libre) con aquellas imágenes de la Gran Manzana, me cree una buena colección de presets para aplicar a siguientes fotos, incluyendo los que me sirven para realizar aquellos “efectos salvajes”. A partir de ahí también añadí muchos otros de esos gratuitos que encontré por Internet y que permiten hacer retoques muy aparentes con una gran rapidez. Sin embargo, si utilizo alguno, además de adaptarlo a la fotografía en cuestión, procuro fijarme en qué clase de ajustes tiene para aprender cómo se hace tal o cual efecto.

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Todo ello, ya digo, me ha servido para aprender un montón, y también para tener claro lo que siempre decimos cuando hablamos de presets de Ligtroom: que hay que usarlos con moderación, como un punto de partida y siempre adaptándolos. Por eso, desde mi punto de vista, es absurdo pagar por un ajuste preestablecido de Ligthroom.

Si necesitas realizar algún tipo de retoque concreto siempre se pueden conseguir tutoriales para aprender; o incluso, por qué no, bajarte algún preset similar que esté disponible de forma gratuita, «destriparlo» fijándote en qué cambios se aplican en las fotos y, a partir de eso, adaptarlo a nuestra foto para intentar conseguir el resultado buscado.

Lo siento por los fotógrafos que intentan rentabilizar su trabajo por esta vía (modestamente, eso sí), y no tanto por los YouTubers o Instagramers que recurren a ello; es más, a esa gente que quiere comprar una fórmula que garantice los Me gustap y la popularidad en sus canales de redes sociales les diría que mejor se dedicaran a aprender fotografía y retoque fotográfico. Les garantizo que descubrirán un mundo nuevo.

Todas las fotografías de Óscar Condés

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Óscar Condés

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