Fujifilm X-S10 análisis: una nueva vía en la familia X que nos da algunas de cal y otras de arena

Llegó por sorpresa, sin filtraciones previas (lo que hoy día suele ser extraño) y presumiendo de características que, al mismo tiempo, la asemejan y la diferencian del resto de sus hermanas de la familia X Series de Fujifilm de mirrorless APS-C. Nosotros hemos probado la Fujifilm X-S10 y os contamos nuestras impresiones sobre el terreno.
La idea de esta cámara es ofrecer la misma calidad de imagen que los mejores modelos de su familia pero en un cuerpo diferente, caracterizado por un tamaño reducido (de ahí la “S” de su nombre, que vendría básicamente de small) que no es obvice para incorporar una empuñadura muy notable (mayor incluso que el de la profesional Fujifilm X-T4) y con un sistema de control más convencional (al no tener ruedas específicas de velocidad, ISO, etc).

Es decir, algo así como una “puerta de entrada” para nuevos clientes que no estén familiarizados con las Fujifilm. Pero, como decimos, ofreciéndoles resultados casi profesionales en unas dimensiones más reducidas, con similares características a los modelos más altos de su gama, las Fujifilm X-T4 y X-T3, pero con el tamaño de modelos más pequeños como la Fujifilm X-T30.

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Así, como viene sucediendo en muchas ocasiones, la cámara comparte muchos componentes con sus hermanas, en especial parte de sus “tripas”. Esto le lleva a presumir de una calidad de imagen comparable con lo mejor de este fabricante (gracias al X-Trans CMOS 4) y a integrar el estabilizador que sólo tienen la propia X-T4 y la X-H1 (el modelo orientado a vídeo); a cambio, se queda corta en otras características que comentaremos más adelante porque, como siempre, antes de entrar en materia vamos a repasar sus principales características.

Especificaciones principales de la Fujifilm X-S10

Sensor X-Trans CMOS 4 APS-C (23,5 × 15,6 mm) de 26,1 Mpíxeles Procesador X Processor 4 Sensibilidad ISO 160 a 12.800 (80 a 51.200 extendido) Visor OLED de 0,39 pulgadas y 2,36 millones de puntos aprox. Pantalla TFT LCD de 3 pulgadas (1.040K puntos) Enfoque automático AF híbrido inteligente TTL Disparo continuo Aprox. 30 fps con obturador electrónico y recorte 1,25 y 20 fps sin recorte/ Aprox. 8 fps con obturador mecánico Resolución vídeo MOV (MPEG-4 AVC/H.264, audio: PCM lineal / Sonido estéreo a 24 bits / Muestreo de 48 kHz) Conexiones USB tipo C (USB 3.2 Gen1) Salida HDMI micro (tipo D), entrada minijack para micrófono Batería Li-ion NP-W126S (aprox. 325 fotogramas) Soporte de almacenamiento Ranura para tarjetas SD/ SDHC/ SDXC UHS-I Dimensiones 126×85,1×65,4 mm Peso 465 gramos (con batería y tarjeta) Precio
999 euros (sólo cuerpo) / 1.399 euros
(con XF18-55mm F2.8-4 R LM OIS)

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Diseño y ergonomía

Aunque su principal novedad está en un diseño diferente, se reconoce totalmente como una Fujifilm X

Como hemos adelantado, la principal novedad de esta cámara está en un diseño que se separa de lo visto hasta ahora en la casa… O no, porque realmente su estética no se diferencia mucho y sigue las líneas vistas en todas las Fujifilm X. No lo decimos como crítica, ya que ese look retro nos resulta bastante atractivo (aunque sobre gustos…). Eso sí, en este caso la cámara sólo se presenta en color negro, pero las líneas de diseño son más que reconocibles.

El principal cambio, como ya hemos dicho, lo tenemos en la empuñadura donde Fujifilm decidió hacer algo que parece tan sencillo, pero de facto vemos que resulta bastante complicado de ver: un grip de grandes dimensiones en una cámara que no sea profesional. Lo cierto es que el de la X-S10 es considerable; vista desde arriba se aprecia perfectamente como el cuerpo tiene unas líneas muy cuadradas y que el grip sobresale notablemente. Esto tiene el resultado que todos esperamos: un muy buen agarre.

La verdad es que el tamaño es quizá incluso un poco exagerado (es más grande que el de la profesional X-T4), pero una vez más se demuestra que este elemento es muy útil y no tiene porqué hacer que la cámara parezca muy grande. De hecho, quizá con un objetivo tipo pancake la empuñadura pueda parecer que sobresale mucho, pero desde luego con el habitual Fujinon XF18-55mm F2.8-4 R LM OIS con el que la hemos probado, el equilibrio es perfecto.

Por lo demás, los cambios los tenemos en los controles, básicamente en las ruedas de control. La que en las Fuji normalmente sirve para regular la velocidad de obturación es aquí la típica rueda de modos de disparo (P, A, S, M, vídeo, etc), mientras que la de compensación de exposición (muy cerca de la anterior) y la de sensibilidad (en la parte superior izquierda) ahora son ruedas multifunción que, en principio, se pueden usar para lo que se quiera.

Esto tampoco es que sea especialmente nuevo, porque se parece mucho a la sencilla X-T200, y como en esta es loable que no haya mermado el número de ruedas que se ofrecen para controlar una cámara que, por otro lado, sigue la línea minimalista que la casa viene manteniendo desde hacia varios modelos, y cuenta con más bien pocos botones.

Sobre todo en la parte trasera, donde la inclusión del cómodo joystick que, como ya ocurre en todas las Fujifilm X, se convierte en protagonista. Por cierto que si en la X-T200 nos quejábamos de que estaba situado muy abajo (lo que lo hacía incómodo), aquí no tenemos pegas a su situación.

Por lo demás, el botón de disparo ahora integra una rueda para apagar/encender la cámara y, aprovechando el mayor espacio, en esta zona encontramos un botón para iniciar directamente la grabación de vídeo y dos accesos directos: el del ISO y el tradicional botón Q de funciones rápidas. Lo que no hay en ninguna parte es la típica rueda para cambiar el modo de enfoque AF-S, el AF-C y MF, algo que se hubiera agradecido.

Otra “novedad” lo tenemos en la pantalla totalmente abatible algo que, de momento, sólo tienen la X-T4 y X-T200 (y que ahora parece que es imprescindible para poder presumir de que la cámara también es válida para grabar vídeo). En cualquier caso, son cambios que no suponen una gran diferencia con lo visto en esta familia de cámaras y que afectan más al campo del manejo que al del diseño.

Por lo que toca al acabado aquí encontramos la primera pega: el material plástico en el que está construida la parte superior no parece tener la misma calidad que el resto del cuerpo, dando una primera impresión de “plasticosa”. Esto no quita que, en general, su aspecto sea bueno, con una construcción que parece muy sólida, con aspecto metálico apoyado en un cuerpo de aleación de magnesio. Eso sí, un cuerpo que no está sellado contra el polvo y las salpicaduras (y aquí ya empezamos a ver diferencias con la gama alta).

Otra renuncia que era de esperar es la ausencia de una ranura específica para la tarjeta de memoria (sólo permite alojar una), a pesar de que quizá se podría haber añadido gracias al espacio adicional que aporta su gran empuñadura. Sin embargo la tarjeta se aloja junto a la batería y se accede a ambas por la parte inferior de la cámara (lo habitual en modelos de gama media y baja). Lo que sí tiene es un conector minijack para un micrófono (y en la caja se incluye un accesorio adaptador USB-C).

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Manejo y rendimiento

Puestos a disparar, lo primero de lo que tenemos que hablar es del visor; y si decíamos que la cámara ha heredado componentes que son de lo mejor de la casa, en este caso no es así. Y es que el visor es algo pequeño y con un refresco un tanto insuficiente (claramente no es de lo mejor que hay en el mercado).

Parece que en este caso en vez de montar el de la X-T4 se ha optado por el de la X-T200 (de 0,39 pulgadas y 2,36 millones de puntos), lo que puede ser un recorte lógico dado que hablamos de una cámara de gama media. Así, para usuarios que no tengan experiencia previa con visores electrónicos puede estar bien, pero claramente para los que hayan probado uno superior queda en mal lugar, no digamos los reticentes a esta tecnología que provengan de una réflex.

Por todo ello, nos parece algo que deben saber los usuarios que estén pensando en comprar este modelo, porque ciertamente es un punto mejorable dentro de una característica que tiene una importancia vital en la experiencia de uso de la cámara.

Cambiando de tercio, el tacto del disparador resulta un tanto brusco (blando en la primera mitad de su recorrido y duro en la otra mitad) y la rueda trasera derecha (la que se usa para el control de compensación de exposición) es demasiado blanda, tanto que se acciona sin querer con demasiada facilidad. Además aunque en principio las ruedas que no están serigrafiadas son personalizables, lo cierto es que ésta que hemos mencionado no se puede cambiar y, por ejemplo, no es posible hacer que una rueda esté dedicada al ISO para poder variarlo simplemente con accionarla.

Las ruedas no vienen serigrafiadas porque (en teoría) son personalizables, pero lo cierto es que no se pueden asignar libremente

Esto es algo que no logramos llegar a entender pero que, por otro lado, creemos que es fácilmente corregible en un futuro vía firmware. Otras pegas que hemos encontrado es que de fábrica viene desactivada la opción de seleccionar los puntos AF con el dedo (hay que hacerlo con el joystick) y que los atajos de pantalla que funcionan como más botones Fn no terminan de funcionar bien (no es fácil activarlos).

En cualquier caso, todo esto son pequeñas pegas de funcionamiento que seguramente desaparecerán con el uso (algunos ni lo notarán), y que en parte parecen asociadas al hecho de compartir muchas cosas con la X-T4. Esto hace que la cámara tenga muchas opciones de configuración, lo que de por sí es bueno pero quizá no es lo más adecuado para el tipo de usuarios al que, en principio, se dirige esta cámara.

Fujifilm X-S10 con Fujinon XF18-55mm F2.8-4 R LM OIS a 1/1.600 seg, ƒ5,6 e ISO 160

Lo que no es de recibo es que, no trayendo un manual completo en papel (algo cada vez más habitual) tampoco sea fácil de conseguir en digital. Podemos entender lo primero por aquello del ecologismo y la tala de árboles (por cierto, el que lleva de iniciación en varios idiomas sería mejor que tampoco se imprimiera), pero es inadmisible que no se pueda conseguir un manual en PDF en castellano desde el primer día que se pone a la venta (en este caso parece que han tardado varias semanas).

Cambiamos de tercio una vez más para hablar de otra de las cosas que teníamos que probar de la cámara porque es una de las principales novedades: la incorporación del estabilizador. Una opción que hasta ahora sólo teníamos con modelos de categoría superior como la X-T4 (su buque insignia) y la X-H1 (el modelo orientado a vídeo) y que se ha rediseñado para esta cámara (es un 30% más pequeño y ligero).

Fujifilm X-S10 con Fujinon XF18-55mm F2.8-4 R LM OIS a 1/6 seg, ƒ16 e ISO 1.600

Pues bien, el resultado es que con la X-S10 cámara podemos disparar a velocidades bastante bajas, acercándonos al segundo de exposición, sin que suframos en demasía los efectos de la trepidación. Es difícil decir si llega a los 5,5 pasos que anuncian pero, desde luego, parece que el sistema funciona bastante bien y su nuevo diseño más reducido abre la puerta a que llegue a próximos modelos de la casa (sin necesidad de que sean los más caros).

También hay que hablar de su velocidad de disparo que se concreta en una ráfaga máxima de ocho disparos usando el obturador mecánico y hasta 20 con el electrónico sin recorte en la imagen (puede llegar a 30x recortando la foto en 1,25x). Lo cierto es que claramente la cámara no está pensada para deporte o foto de acción, pero la ráfaga no está nada mal y se pueden conseguir cosas bastante aparentes, como la secuencia de acción de aquí abajo:

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Enfoque, autonomía y vídeo

El ejemplo anterior tiene mucho que ver las capacidades de autoenfoque de la cámara, un apartado en el que Fujifilm no ha escatimado dotándola del sistema que llevan su hermanas de gama alta. Eso incluye no sólo un buen enfoque continuo, sino también la detección de rostros y ojos y el enfoque en condiciones de baja luminosidad.

Así, lo cierto es que el AF es bastante rápido y preciso, al menos todo lo que se le puede pedir a una cámara de gama media. De hecho, se nota bastante diferencia con el enfoque de la X-T200 que, amén de un peor rendimiento, nos demostró problemas al reconocer rostros cuando las personas utilizan mascarillas faciales.

Fujifilm X-S10 con Fujinon XF18-55mm F2.8-4 R LM OIS a 1/60 seg, ƒ4,0 e ISO 250

Por supuesto también hay que hablar de la autonomía, un aspecto que en este caso sí nos deja un poco insatisfechos. Que la batería no dure mucho (325 disparos declarados) ya es algo que aceptamos como estándar en prácticamente todas las cámaras sin espejo (aunque no debería serlo); pero si, como en este caso, se ha tenido la oportunidad de utilizar una batería de mayor capacidad (la de la X-T4) gracias al mayor tamaño del grip, y no se ha hecho…

Por cierto, que no se nos pase comentar que permite carga directa por USB-C, lo cual es un acierto y una ventaja para su uso en vídeo. Lo malo es que esto se debe realizar a través del cable suministrado pero conectándola a un ordenador o a nuestro propio cargador (de móvil) porque la cámara no incluye ninguno externo. Esto se puede entender dentro de esa corriente de “ecologismo” que ahora tanto enarbolan las marcas, pero en realidad más parece una forma de ahorrar costes.

Fujifilm X-S10 con Fujinon XF18-55mm F2.8-4 R LM OIS a 1/550 seg, ƒ5,6 e ISO 160

Por eso se nos ocurre que quizá sería buena idea que, como algunos móviles, las cámaras pudieran venderse en dos packs, uno con cargador y otro sin, dejando que el usuario elija, pero la experiencia de Xiaomi ya demostró que las preferencias del usuario son claras: cuando uno se gasta “una pasta” en un dispositivo, le gusta que venga con un cargador diseñado específicamente para él (señores fabricantes, tomen nota por favor).

Por último, no podemos acabar sin hablar brevemente del vídeo, un apartado para el que la X-S10 está bien preparada gracias a varios factores: la pantalla totalmente abatible, la entrada de micro, la carga directa por USCB-C, el buen sistema de enfoque y el estabilizador integrado ayudan a que se defienda muy bien; si encima le sumamos una calidad similar a la que puede ofrecer la X-T4, con grabación en resolución 4K 4:2:2 de 10 bits y (eso sí) una tasa de 30fps máximo, sin duda estamos ante un modelo interesante no siendo una cámara profesional.

Calidad de imagen y nivel de detalle

Al hablar de este siempre crucial apartado en una cámara hay que volver a comentar lo de que la Fujifilm X-S10 cuenta con el mismo sensor X-Trans 4 de 26,1 Mpíxeles que lleva la X-T4, el modelo tope de gama ahora mismo. Por tanto, los resultados que nos vamos a encontrar son más o menos lo que ya conocemos: gran calidad de imagen, excelente nivel de detalle y muy buena reproducción del color.

Fujifilm X-S10 con Fujinon XF18-55mm F2.8-4 R LM OIS a 1/1.100 seg, ƒ5,6 e ISO 160

Recorte de la imagen anterior al 100%.

Además, como ya es habitual con las cámaras de Fujifilm, las imágenes que se obtienen directamente en JPEG tienen una calidad que muchas veces hacen innecesario el procesado, más aún si elegimos alguno de los modos de simulación de película analógica de Fujifilm que, por supuesto, no faltan en este modelo (y es una característica que tiene bastante sentido en un modelo como éste para usuarios no profesionales).

Fujifilm X-S10 con Fujinon XF18-55mm F2.8-4 R LM OIS a 1/280 seg, ƒ5,6 e ISO 160

Los niveles de ruido están muy controlados hasta el entorno de los 6.400 ISO, valor en el que ya deberíamos “plantarnos” (porque, no olvidemos, se trata de un sensor APS-C); aunque es cierto que el procesador de la cámara hace muy buen trabajo reduciendo el ruido por encima de este nivel sin que haya una pérdida de calidad significativa (hasta, aproximadamente, los 12.800 ISO).

Comparativa de los niveles de ISO con las imágenes en crudo sin ninguna corrección de ruido.

Y si preferimos disparar en crudo obtenemos unos archivos RAW con mucho detalle para poder exprimir, por ejemplo en las sombras gracias a un alto rango dinámico (ideal para situaciones con grandes contrastes). Quizá, por poner alguna pega, nos parece que las imágenes directas tienen una ligera sobreexposición pero lo cierto es que los resultados son muy buenos y, por cierto, apenas hemos encontrado los controvertidos gusanos de los que hablamos en este artículo.

Fujifilm X-S10 con Fujinon XF18-55mm F2.8-4 R LM OIS a 1/680 seg, ƒ5,6 e ISO 160

En cualquier caso, como siempre, lo mejor es remitirnos a las fotos de prueba para que comprobéis por vosotros mismos la calidad que ofrece la cámara.

Ver galería completa » Fujifilm X-S10 galería de muestras (91 fotos)

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Cuatro controles de nuestra cámara que apenas utilizamos (y quizá no entendemos)

Fujifilm X-S10: la opinión de Xataka Foto

Fujifilm X-S10: la opinión de Xataka Foto

Como decíamos en el titular es una cámara que nos da algunas de cal y otras de arena; es decir, destaca por su agarre y su calidad de imagen, pero cojea claramente en otros aspectos como el visor o la autonomía. El resultado es que la Fujifilm X-S10 es una cámara que está muy bien pero que, claramente, podría ser mejor.

Fujifilm X-S10 con Fujinon XF18-55mm F2.8-4 R LM OIS a 1/680 seg, ƒ5,6 e ISO 160

Características como el sellado o la doble ranura para tarjetas pueden parecer cosas que no tienen porqué estar en un modelo que no es profesional como éste, aunque sin duda son algo que agradecería el usuario. Pero bueno, se puede entender que no estén porque si se hubieran incorporado harían una fuerte competencia a la X-.T3 y X-T4.

Adecuada para muchos tipos de usuarios, es una cámara que está muy bien pero se ve claramente cómo podría ser mejor

Sin embargo cosas como un mejor visor y una batería más capaz sí que se deberían haber añadido en un modelo que, recordemos, supera los mil euros solo el cuerpo. Y es que, como nos pasa con otras cámaras, da la impresión de que hay renuncias que se hacen más por cuestión de diferenciar un modelo respecto a las superiores que porqué realmente esté justificado por su precio (o las demandas del usuario).

Por otro lado, el hecho de que se trate de un modelo que inaugura una familia (la X-S) hace pensar que veremos más cámaras que mejoren la apuesta y, por qué no, seguro que también veremos como su diseño influye en algunas de sus hermanas de otras gamas (básicamente por el grip) y cómo ciertos componentes (estabilizador, LDC abatible…) llegan a ellas para mejorarlas.

Fujifilm X-S10 con Fujinon XF18-55mm F2.8-4 R LM OIS a 1/750 seg, ƒ5,6 e ISO 160

Con todo, es una cámara que puede interesar a un amplio campo de usuarios: básicamente su target sería el fotógrafo avanzado, pero podría ser un buen segundo cuerpo para un profesional y también una buena herramienta para novatos que necesiten una cámara con muchas ruedas que les ayuden a empezar a dominar los secretos de la exposición (y, al tiempo, no se les quede pequeña enseguida).

Fujifilm X-S10 con Fujinon XF18-55mm F2.8-4 R LM OIS a 1/40 seg, ƒ4,0 e ISO 250

8.1

Características
8,2

Diseño y ergonomía
8,5

Controles e interfaz
7,0

Rendimiento
8,0

Calidad de imagen
8,7

A favor

Agarre
Resultados y calidad de imagen
Enfoque y estabilización

En contra

Visor mejorable
Personalización de algunos controles
Autonomía limitada

La cámara ha sido cedida para el análisis por parte de Fujifilm. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

– La noticia

Fujifilm X-S10 análisis: una nueva vía en la familia X que nos da algunas de cal y otras de arena

fue publicada originalmente en

Xataka Foto

por
Óscar Condés

.

News Reporter

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