BYE BYE FUCKIN’ 2020

Desde La Paradoja del Cuervo despedimos el año igual de tristes que muchos de vosotros, pero con la esperanza de que saldremos adelante en el 2021.
Un año en el que un bicho cuya expansión se frena con agua y jabón no solo nos ha puesto en nuestro sitio (va bien que de vez en cuando recordemos que los humanos somos la última mierda del universo), sino que ha servido, como ya ha pasado antes con otros desastres, para sacar lo mejor y lo peor de nosotros, y para que, una vez más, certifiquemos la nula catadura moral y la absoluta falta de profesionalidad de quienes nos dirigen (sean del color que sean). Esta manifiesta incompetencia, escudada en la propia naturaleza de la pandemia y en la culpabilización del ciudadano de a pie como foco principal del contagio, ha ayudado mucho a que los muertos hayan sido demasiados más de los que deberían.
A la gran mayoría nos sale la mascarilla y el gel hidroalcohólico por las orejas después de meses de soportar las restricciones más duras del mundo -literalmente- y las reglas aplicadas con la más desacertada arbitrariedad. Unas reglas que han ido variando de hora en hora, de ciudad en ciudad, y que se han mostrado del todo punto ineficaces para frenar el contagio, amén del desconcierto que siguen causando en la población.
Pero con decir que cualquiera lo hubiera hecho igual de mal y que se han seguido las directrices de un comité fantasma de expertos (o de expertos fantasmas, no lo sé), ya está todo arreglado. Total, el virus está sirviendo como arma arrojadiza política, y servirá también como beneficio económico.
Mientras tanto, crecientes hordas de cretinos, que no por ser afortunadamente pocos no son menos ruidosos, han seguido y siguen pasándose por el arco del triunfo las recomendaciones más elementales. En parte también debido a ellos, y mientras el día de Navidad se atiborraban en manada de canelones, solo en Cataluña morían casi 50 personas más, que ya no verán el nuevo año. Muchas gracias.
Para ellos, y para aquellos dirigentes que siguen robando y haciendo campaña, van mis peores deseos.
Para todos los cansados, los tristes, y también para los voluntariosos, los positivos, los constructores de bienestar, los que aún tenemos dos dedos de frente, mucho ánimo y mucha paciencia.
2021 también llegará y se irá. Nos veremos entonces. Mi granito de arena hoy será, una vez más, quedarme en casa.
It is what it is.

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Foto en PD

News Reporter

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